lunes, 23 de febrero de 2015

¿Es verdad todo lo que se dice sobre la vejez?



Mitos y estereotipos sobre el envejecimiento.


La vejez lleva asociados gran número de mitos y estereotipos. 

El miedo a envejecer, el deseo de permanecer eternamente joven, el interés por la prolongación de la vida, son algunos ejemplos que han llevado a la sociedad a sobrevalorar la juventud.

Los mitos y estereotipos sobre la vejez se aprenden desde la niñez. Además, se transmiten y  consolidan por medio de la socialización.

Un estereotipo es una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Un mito es aquella persona o cosa a la que se le atribuyen cualidades o  excelencias que no tiene, o bien una realidad de la que carece. Puede considerarse también un tipo de creencia generalizada, consolidada a través de varias generaciones.

Los estereotipos afectan a la imagen que la sociedad tiene sobre las personas mayores.

 Y a su vez, afectan a la autoimagen de las propias personas mayores que, en muchas ocasiones, se ven a sí mismas como personas dependientes, improductivas, incapaces de aprender y de realizar tareas sencillas. Exagerando las características negativas, o inventando otras sin base real, sin prestar atención a los aspectos positivos.

Esto puede llevar a la pérdida de la autonomía de forma prematura, pudiendo causar una mayor discapacidad y  aumentar los índices de depresión. 

Incluso algunos estudios han encontrado que las personas que tienen una imagen positiva de la vejez viven más años que las personas que no la tienen.

Aunque las personas no sean conscientes de ello, los pensamientos negativos sobre la vejez que se extraen de la sociedad pueden estar mermando su tiempo de vida. 

Así se desprende de los resultados de un estudio realizado por el Departamento de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de Yale, en Connecticut, Estados Unidos (publicado en el ejemplar de agosto de 2002 de la revista científica Journal of Personality and Social Psychology). *( Levy BR, Slade MD, Kunkel SR, et al. Longevity increased by positive self-perceptions of aging. J. Personality and Social Psychology.2002;83:261-270.)

El estudio consistía en preguntar a 660 personas mayores si pensaban que llegamos a ser menos útiles a medida que envejecemos. Los que no estaban de acuerdo, y por lo tanto tenían una actitud más positiva sobre el envejecimiento, vivieron un promedio de 7,5 años más que los que tenían las actitudes más negativas, que pensaban que llegaríamos a ser menos útiles a medida que envejeciesemos.

Unos resultados parecidos se obtuvieron en un estudio holandés (1995) realizado por científicos del Centro GCZ Delfland. Esta institución psiquiátrica, con Erik Giltay al frente del estudio, examinó las actitudes y la longevidad de 999 personas mayores de 65 años. El estudio informó de la existencia de una “relación de protección” entre el optimismo y la mortalidad.

Las personas con una actitud positiva, simplemente, vivían más tiempo. Incluso tenían un riesgo 77 % más bajo de enfermedad cardíaca que los pesimistas.



Conocer los mitos y estereotipos más frecuentes nos ayudará a ser conscientes de lo que pensamos, decimos y transmitimos acerca del envejecimiento. Y de este modo, podremos tratar de generar una imagen más realista de la vejez.


Algunos de los estereotipos y mitos más generalizados son:

-Vejez es sinónimo de enfermedad: 
La vejez no significa enfermedad. El estado de salud de una persona esta relacionado con sus hábitos, estilo de vida, genética, condiciones sociales, emocionales, etc. Existen enfermedades asociadas a la edad que requieren la atención oportuna, igual que en otras edades.

- Las personas mayores son más infelices y depresivas:
En determinadas poblaciones la prevalencia de depresión no muestra diferencias entre personas jóvenes y mayores. Es cierto que debido a las condiciones de vida de la persona mayor puede existir un mayor riesgo y vulnerabilidad en la aparicición de índices de depresión. Pero existen personas mayores que mantienen un buen estado de ánimo y que manifiestan su felicicidad y bienestar. Incluso son capaces de sobreponerse a la tristeza y a la soledad después de la pérdida de un ser querido.

- Las personas mayores tienen mal carácter, son “cascarrabias”:
No es cierto que tener mal carácter sea una característica asociada a la edad. El mal carácter depende de la personalidad de cada individuo y no de su edad. Hay personas que han sido "cascarrabias" durante toda su vida y ese rasgo de personalidad se mantiene con el paso de los años, e incluso, se refuerza.

- Deterioro intelectual: 
Envejecer no es sinónimo de deterioro. Se suele pensar que todas las personas mayores con el tiempo pierden capacidades mentales. Sin embargo, las personas mayores tienen tanta capacidad para aprender como cualquier otra persona. Los estudios confirman que la adquisición y asimilación de nuevos conocimientos, hábitos, comportamientos o aptitudes se pueden dar en cualquier edad. Lo que puede cambiar en la vejez es el tiempo que se tarda o la velocidad con la que adquieren y asimilan los conocimientos. Cambia la agilidad pero no la habilidad.

- Improductividad: 
Se suele considerar improductivas a las personas mayores por estar jubiladas. Discriminándolas y favoreciendo su aislamiento e inactividad. Hay que valorar las aportaciones que las personas mayores hacen a la sociedad, ya sea por medio de su experiencia, de su consejo a generaciones más jóvenes, participando en asociaciones, en programas de voluntariado, en programas intergeneracionales, e incluso participando en labores domésticas, cuidado de nietos, etc.

- Todas las personas mayores son iguales o se parecen mucho entre sí: 
Nadie envejece de igual manera. Tanto el proceso de envejecimiento como la etapa de la vejez son vivencias únicas y personales. Pensad en las personas mayores de vuestro entorno y comprobad las diferencias que existen entre ellas en salud, energía, rasgos de personalidad, intereses, etc. 

- El mito de la juventud creativa o creadora: 
Pensar que la creatividad y que la capacidad de crear es propia de la juventud. La creatividad se mantiene en la vejez, incluso aumenta debido a la experiencia.



Algunos ejemplos de creatividad en edades avanzadas :

Picasso, pintó hasta su muerte con 91 años.

Dra. Rita Levi Montalcini. 103 años, en activo hasta el final de su vida. Premio Nobel de Medicina con 76 años.
"No hay culpa ni mérito en cumplir 100 años. Puedo decir que la vista y el oído han caído,pero el cerebro no. Tengo una capacidad mental quizá superior a la de los 20 años. No ha decaído la capacidad de pensar ni de vivir. La única forma es seguir pensando, desinteresarse de uno mismo y ser indiferente a la muerte.Cuando muera, sólo morirá mi pequeñísimo cuerpo". Dra. Rita Levi Montalcini.

Tiziano, pintó el cuadro "La batalla de Lepanto" con 98 años.

Tintoretto, pintó el cuadro "El Paraíso" con 74 años, y además, fue considerado en su época, el mayor cuadro del mundo sobre lienzo, con sus 22,6 x 9,1 metros.  


Desterrando mitos y estereotipos.

Algunas ideas para ir desterrando estos mitos y estereotipos sobre la vejez:

- Tener en cuenta la diversidad, heterogeneidad y los distintos intereses, potencialidades y capacidades de las personas mayores.

- Reconocer que cada etapa de la vida es distinta (ni mejor, ni peor). Intentar evitar comparaciones.

-  Buscar y recibir información y orientación sobre el proceso de envejecimiento evitará tener ideas erróneas y permitirá prepararse mejor para vivirla con calidad.

- Tratar de evitar las generalizaciones absolutas sobre el envejecimiento.

-  Intentar buscar datos que contradigan las afirmaciones de los estereotipos sobre el envejecimiento, en vez de prestar atención a las informaciones que  los confirman.






lunes, 9 de febrero de 2015

Cómo distinguir cuándo una persona está mintiendo.

Detección del engaño.

La investigación sobre lo que los psicólogos sociales han denominado detección del engaño se ha prolongado durante varias décadas, y los resultados de este trabajo nos proporcionan algunas indicaciones importantes que nos pueden ayudar a determinar si una persona está mintiendo.

Existen canales muy diversos de comunicación no verbal, de tal modo, que es prácticamente imposible para las personas manejar y controlar todos estos canales a la vez. Así, incluso las personas que mienten habitualmente y tienen mucha práctica en ello con frecuencia revelan que están mintiendo a través de algunos canales de indicadores no verbales. 

Por ejemplo, si se concentran en controlar sus expresiones faciales y el contacto visual, el hecho de que están mintiendo puede ser revelado a través de sus movimientos corporales y de sus posturas, o a través de cambios en los aspectos no verbales de su forma de hablar, el tono de su voz y otros indicadores verbales.


Microexpresiones.


Un indicador no verbal que puede ser de gran utilidad son las microexpresiones
Estas son expresiones faciales fugaces que sólo duran unas décimas de segundo. 

Expresando emociones.

Estas reacciones aparecen rápidamente en la cara después de un suceso provocador de emociones y son difíciles de reprimir u omitir. 

Como consecuencia, pueden ser bastante reveladoras de los verdaderos sentimientos y emociones de los demás. Así que, cuando tengas motivos para sospechar que alguna persona podría estar mintiendo, di algo que creas que les va a resultar sorprendente o inquietante, y cuando lo digas observa cuidadosamente su cara. 

Si ves alguna expresión que va rápidamente seguida de otra, diferente a la primera, ten cuidado, pueden estar intentando engañarte.

Discrepancias entre indicadores no verbales.

Otro indicador no verbal que podemos utilizar es conocido como discrepancias entre canales. 

Estas son discrepancias entre indicadores no verbales pertenecientes a distintos canales básicos. Estas discrepancias son consecuencia de que las personas que mienten tienen dificultades para controlar todos estos canales a la vez. 

Por ejemplo, un acusado que esta mintiendo sobre su testimonio podrá tener éxito si maneja bien sus expresiones faciales y mantiene un elevado contacto visual con el jurado. 

Sin embargo, él podría mostrar cambios de postura y de movimientos corporales que pondrían de manifiesto el gran nivel de excitación emocional que estaría experimentando.

Aspectos no verbales del habla.

Un tercer indicador no verbal implica aspectos no verbales del habla, el denominado paralenguaje

Cuando alguien miente, el tono de  su voz suele aumentar, además se tiende a hablar más despacio y con menor fluidez.

También se cometen muchas reparaciones de frases, casos en los que se empieza una frase, se interrumpe, y se vuelve a empezar. 

Así que, presta mucha atención, si observas estos cambios en la voz de alguien, esa persona puede estar mintiendo.


Contacto visual.

Miráme a los ojos.
En cuarto lugar, muchas veces el engaño es revelado por varios aspectos del contacto visual

Las personas que están mintiendo suelen parpadear con mayor frecuencia y muestran pupilas más dilatadas que las personas que están diciendo la verdad.

También mantienen un nivel muy bajo de contacto visual o, sorprendentemente, un contacto visual muy elevado, ya que intentarán fingir sinceridad mirando directamente a los ojos de los demás.

Expresiones faciales exageradas.

Por último, las personas que están mintiendo a veces muestran expresiones faciales exageradas. 

Por ejemplo, sonríen más, o más de lo normal, o expresan mayor pena u otras emociones típicas de ese tipo de situaciones. 
Un ejemplo representativo: alguien dice que no a algo que le has pedido y se excusa exageradamente. Esta es una buena señal de que los motivos por los que la persona te ha dado un no por respuesta podrían no ser del todo ciertos.


Presta atención.

Si prestamos una cuidadosa atención a estos indicadores no verbales, muchas veces podremos distinguir cuando alguien está mintiendo, o simplemente intentando escondernos sus sentimientos.

Pero nuestro método esta lejos de ser perfecto. Los mentirosos expertos a menudo se las arreglan para engañarnos. 

Pero su tarea será más difícil si prestas atención a los indicadores anteriormente descritos. Perfeccionar nuestras habilidades al respecto requiere mucho esfuerzo y mucha práctica

Aunque los beneficios de ser capaz de cortar este tipo de engaños pueden ser bastante sustanciosos.  



Si quieres medir tu capacidad para detectar microexpresiones, en este enlace encontrarás un test bastante interesante:












lunes, 2 de febrero de 2015

Arteterapia


El arte ha sido utilizado por los seres humanos como forma de expresión incluso antes de que apareciera el lenguaje verbal. 

Pero la terapia del arte o arteterapia  es una terapia relativamente reciente. En los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, Margaret Naumburg y Edith Kramer pusieron las primeras bases de la arteterapia como disciplina académica.

En Estados Unidos existen muchos programas de formación en arteterapia en distintas universidades, todos ellos gestionados por la Asociación Americana de Arteterapia, una entidad destacada que incluso organiza un congreso anual para profesionales y publica su propia revista. 

El título de arteterapeuta y la profesión son reconocidos en el país y hay arteterapeutas en los equipos de las diferentes instituciones, como las educativas, penitenciarias, sociales, sanitarias, etc. También se ejerce la arteterapia en las consultas privadas. 

Desde Estados Unidos la arteterapia llegó a Gran Bretaña, donde ha llegado a ser un título reconocido oficialmente. Allí la Asociación Británica de Arteterapia publica también una revista. 

En este país la escuela de Melanie Klein tiene un papel muy destacado. Aunque también existen arteterapeutas que trabajan según la escuela analítica de Carl Gustav Jung.

En otros países europeos como Alemania, Austria, Italia y Países Bajos existen numerosos cursos de formación. 

En Alemania y Países Bajos también existen diplomaturas y licenciaturas en arteterapia.

Sin embargo, en España es todavía una disciplina relativamente nueva, hasta no hace mucho, hacía falta explicar en las instituciones españolas qué es y en qué consiste la arteterapia. 

Ya existen cursos de formación y másteres universitarios en España, además en 2010 se creó la Federación Española de Asociaciones Profesionales de Arteterapia para agrupar a las personas jurídicas, sociedades y asociaciones científico-profesionales de arteterapeutas de toda España.

La práctica de la arteterapia se basa en el conocimiento de las  técnicas  psicológicas  y  busca  reconciliar  problemas  emocionales,  fomentar  la autoconciencia,  desarrollar  habilidades sociales, manejar  conductas,  resolver problemas, reducir la ansiedad, ayudar a orientarse hacia la realidad e incrementar la autoestima.

En esta disciplina se  utilizan  los  materiales,  las  técnicas,  el  proceso artístico y la “obra”, con fines terapéuticos.

Los principios básicos de la terapia del arte serían:

1.  La creatividad es algo innato en el individuo. En mayor o menor medida, todas las personas son capaces de desarrollarla si encuentran el entorno adecuado.

2. Relevancia del proceso creativo sobre el proceso artístico. Tiene más valor la forma de crear de la persona y de expresarse a través de su creación  que el propio resultado y valor artístico de su creación.

3. El terapeuta es un facilitador del proceso de autodescubrimiento y autoconocimiento de la persona, que a través de preguntas asertivas lo guiará en este proceso.

4.  Abarca  las  principales  manifestaciones  artísticas,  tales  como: pintura, dibujo, escultura, collage, fotografía, cerámica, danza, escritura y teatro.

5. Las sesiones pueden ser libres, estructuradas o una fusión de las dos formas, dependiendo de los objetivos de la terapia: 

- La terapia libre o no directiva, consiste en dejar a la persona que cree libremente, que escoja sus materiales, técnicas y actividades artísticas.

- La terapia estructurada o directiva es cuando el terapeuta le pide a la persona que elabore un trabajo determinado o utilice materiales o  técnicas  específicas,  con  el  fin  de  trabajar  ciertos  aspectos concretos de su  problemática. 

6.  En  arteterapia se  puede  trabajar  con  cualquier  tipo  de personas  y  con  cualquier  tipo  de  problemática,  sin  restricciones  de  edad, sociales, académicas, culturales, emocionales, ni físicas.

7. Las  terapias  pueden  ser  individuales,  de  pareja,  familiares,  y/o grupales.  Dependiendo  de  la  necesidad  de la  persona,  sus  características  y los objetivos de la terapia, se decide qué modalidad de terapia se va a utilizar.


Judith Rubin, arteterapeuta y psicoanalista americana que trabajó con las dos pioneras de la arteterapia, en su libro "The art of Art Therapy", plantea que todo  proceso de terapia del arte se desarrolla en tres fases:

1- Fase inicial: En esta fase se plantean los motivos de la consulta y se establecen los objetivos de las sesiones. Es muy importante que se establezca una buena alianza terapéutica. En la que el/la terapeuta conozca lo que se espera de él/ella y el cliente conozca los medios, materiales y demás particularidades del proceso. Es el momento de establecer de manera clara los límites y características de las sesiones.

2- Fase intermedia: Una vez establecida la alianza terapéutica, el cliente se encontrará más cómodo y en confianza para poder expresar al terapeuta, de forma verbal o no, sus miedos, conflictos, deseos, etc. Surgirán en el proceso avances y retrocesos, producto de los mecanismos de defensa que puedan surgir de forma natural en la persona. Es importante que el terapeuta pueda sostener y contener estas tensiones.

3- Fase final: Es importante ir preparando al cliente para el momento de la separación de la terapia. Lo ideal es que se disponga de varias sesiones para este cierre.  Se debe reflexionar sobre el proceso vivido: sensaciones, emociones, etc. 


El arte es un excelente vehículo de expresión, no entiende de discapacidades ni de fronteras. Permite desarrollar la imaginación, potencia la autonomía, promueve la autoestima y favorece la integración. La persona se enriquece a partir de su propia creación y muestra a la sociedad su visión del mundo. La salud de las personas mejora cuando sus trabajos se exponen a los demás y, de algún modo, su esfuerzo se ve reconocido.

En el caso de terapias grupales, cada persona aporta su ayuda, ilusión y conocimientos. Esta aportación es muy favorecedora, el contacto social directo dentro del grupo  hace que las personas puedan establecer relaciones. Y de forma progresiva se consigue la integración. 


Bibliografía de interés:

Marxen, Eva (2011) "Diálogos entre arte y terapia. Del arte psicótico" al desarrollo de la arteterapia y sus aplicaciones." Editorial Gedisa. Barcelona.

Rubin, J. (2008) "Art Therapy has many faces". DVD. Pittsburg: Expressive Media.

Klein, J.-P. (2008) "Arteterapia." Barcelona: España Octaedro.

López Martínez, M. "La Intervención Arteterapéutica y su Metodología en el Contexto Profesional Español". Tesis Doctoral, Universidad de Murcia, 2009

Ramos, C. (2005) "El Master en Arte Terapia de la Universidad de Barcelona". Arteterapia, Principios y Ámbitos de Aplicación, Fondo Social de la Unión Europea. 

Martínez Díez, N. & López Fdz Cao, M. (2005) " El Arte como Terapia en España". 'Arteterapia,  Principios y Ámbitos de Aplicación,  Fondo Social de la Unión Europea. 

Waller, D. (1987) "Art Therapy in adolescence: a metaphorical view of a profession in progress" en Dalley,T. et al, Images of Art Therapy. New Developments in theory and practice. Londres y Nueva York: Tavistock Publications.
y James, K. (1987). " La formación en terapia artística", en Dalley, T. (ed.) El arte como terapia. Barcelona: Herder.


Páginas web de interés:








lunes, 26 de enero de 2015

El cerebro nos engaña. El sesgo de confirmación.



En general, a los seres humanos nos gusta  leer o escuchar
opiniones que son iguales o similares a las nuestras. Esta es la razón por la que solemos leer, escuchar y ver noticias que comparten nuestra ideología política y por la que nos gusta estar rodeados por gente que comparte nuestros gustos, valores, creencias y puntos de vista. 
El problema es que esta tendencia del ser humano puede afectar a nuestro pensamiento crítico al caer en el llamado sesgo de confirmación.


El sesgo de confirmación o  sesgo confirmatorio  es la tendencia a dar un mayor valor a las  creencias, ideas u opiniones que confirman nuestras propias creencias, ideas u opiniones. En muchos casos el sesgo de confirmación lleva a ignorar completamente las ideas, creencias y opiniones contrarias a las propias, haciendo que sólo tengamos un punto de vista.
Es decir,  el sesgo de confirmación  hace que se favorezca la información que confirma las propias creencias o hipótesis.
 La gente muestra esta tendencia cuando reúne o recuerda información de manera selectiva, o cuando la interpreta sesgadamente. El efecto es más fuerte en publicaciones con contenido emocional y en creencias firmemente enraizadas


El término «sesgo de confirmación» fue acuñado por el psicólogo inglés Peter Cathcart Wason. En un experimento publicado en 1960, desafió a los sujetos a que identificaran una regla que se aplicaba en tres números. El objetivo del estudio de Wason fue demostrar que la mayoría de las personas no procede de manera óptima cuando se trata de poner a prueba hipótesis. En lugar de tratar de demostrar que una hipótesis es falsa, la gente tiende a buscar la confirmación de la hipótesis. 

Se les pidió a los sujetos que identificaran una regla que se aplicaba a una serie de tres números. Por ejemplo, los tres números "2-4-6" cumplen esta regla. Para averiguar cuál era la regla, Wason les dijo a los sujetos que podían construir otros conjuntos de tres números para poner a prueba sus suposiciones acerca de la regla que el experimentador tenía en mente.
Los sujetos iban presentando esos otros conjuntos de tres números y el experimentador les decía si cumplían o no la norma. Así, hasta que los sujetos estuvieran seguros de haber encontrado la regla correcta. 
La mayoría de los participantes en el experimento de Wason procedió típicamente de la siguiente manera:
Dada la secuencia de "2-4-6", formaron primero una hipótesis acerca de la regla: una secuencia de números pares.
Luego, intentaron poner a prueba esta regla proponiendo más secuencias de números que siguieran esta regla. Intentaron con "4-8-10", "6-8-12", "20-22-24". Las evaluaciones de todas estas secuencias fueron positivas. Los sujetos hicieron unos pocos intentos más hasta que se sintieron seguros de su hipótesis y se detuvieron, ya que pensaron que habían descubierto la regla. El tema es que ésta no era la regla. La regla era simplemente secuencias crecientes.
Casi todos los sujetos formaron esta hipótesis y presentaron secuencias de números que sólo confirmaron sus hipótesis y muy pocos realmente trataron de hacer una secuencia de números que pudiera refutar sus hipótesis. Los sujetos no hicieron preguntas para rechazar su hipótesis, ya que , en la medida de lo posible, no quisieron romper sus propias reglas.
En general, a los seres humanos esto nos resulta difícil, ya que no queremos enfrentarnos a la posibilidad de que nuestras creencias estén equivocadas.
Desde que nacemos estamos condicionados por infinidad de factores, y estos factores influyen mucho en la forma en la que vemos y nos enfrentamos a la vida. Si se nos ha dicho que cierta actitud está bien o mal, tenderemos a repetirla o evitarla. Pero también, tendremos una tendencia a buscar opiniones, y datos que nos reafirmen en nuestras creencias.
Francis  Bacon (filósofo y político inglés) decía que nos encantan las respuestas positivas. 
No nos gusta  pensar en negativo. Es contrario a la intuición. 
“Es un error peculiar y perpetuo en el entendimiento humano estar más inclinado y excitado por las afirmaciones que por las negaciones”  Francis Bacon.

El sesgo de confirmación y nuestro apego a los elementos positivos nos puede llevar a cometer algunas equivocaciones. La gente busca información que confirma su visión del mundo e ignora la que no encaja. 
Algunos ejemplos de  sesgo de confirmación:
- Un fanático de los deportes que cree que su equipo es el mejor parece recordar solamente los partidos en los que ganaron y ninguna de las vergonzosas derrotas contra rivales inferiores.

- Una mujer contrata a un trabajador que resulta ser incompetente. Ella no se da cuenta de que todo el mundo está haciendo su trabajo por él, porque ella está impresionada con la puntualidad con la que llega  el trabajador todos los días.

- Un hombre que vive en el campo, y al que le encanta vivir en medio de la naturaleza. Le surge un nuevo e interesante trabajo en la ciudad y se muda allí. Ignora los molestos aviones que pasan por encima de su nueva vivienda, se olvida de sus ruidosos nuevos vecinos y te dice lo mucho que disfruta del mercado que ponen los Domingos y de cuidar sus macetas en las ventanas.

- Una mujer embarazada o un hombre que va a ser padre en breve, es muy probable que detecte más embarazadas de lo habitual. De repente parece que hay embarazas por todos lados. En realidad, esto no es así, pero las personas detectan como extraordinario aquello que entra dentro de lo normal.

- Un ejemplo de sesgo de confirmación en el que pueden caer los inversores, es buscar opiniones en prensa, blogs y foros que confirmen sus ideas de inversión, ignorando los comentarios que opinan de forma diferente.

- Otro ejemplo puede ser el de analizar los resultados de la empresa de forma especialmente optimista. Por ejemplo, pensar que la empresa evoluciona bien sólo por aumentar sus ventas, a pesar del aumento de su endeudamiento y la caída de sus beneficios y sus flujos de caja.

- Un estudio realizado entre la Asociación Leonesa de Astronomía y el Hospital de León confirmó los datos de cientos de investigaciones anteriores en todo el mundo que demuestran que, en contra de la creencia popular, no se produce un mayor número de nacimientos de bebés durante los días de luna llena. Parece ser que  los médicos y enfermeras de los hospitales se fijan más en los partos en esa fase lunar por estar más pendientes, pero sin compararlos con el resto de días, ampliando el mito y ayudando a hacer perdurar la leyenda, como tantas otras que hay sobre la luna llena que no son ciertas.

- “Siempre que lavo el coche, llueve”, "Siempre que limpio las ventanas de casa llueve". Después de lavar el coche empieza a llover, y recuerdo que varias veces lo he lavado y también ha llovido. Pero no recuerdo las veces que lo he lavado y no ha llovido. Y si alguna vez lo lavo y no llueve, mi cerebro no va a registrar el hecho “hoy he lavado el coche y no ha llovido”. Lo mismo sucedería cuando limpio las ventanas de casa.
Solo registramos o recordamos los hechos positivos confirmatorios e ignoramos los negativos (recordamos cuando los hechos coinciden en el tiempo, pero no cuando no lo hacen).

- “Tuve un sueño premonitorio, la muerte de mi primo”. Alguien tiene un sueño, en este sueño un primo fallece, o sueña con un funeral y poco después el primo fallece. Entonces se establece una supuesta relación entre ambos sucesos y  se llega a la conclusión de que esta persona tuvo un sueño premonitorio.
Pero, ¿no será pura casualidad fruto del azar? Esa persona habrá tenido cientos de sueños en su vida, probablemente alguno de esos sueños coincidiera con un hecho real, como la muerte de un familiar. 
De nuevo,  el error es que se selecciona un hecho positivo confirmatorio que lleva a conclusiones equivocadas:

Tuve un sueño, el sueño se cumplió, fue un sueño premonitorio

Si tengo 30 años posiblemente he tenido 30.000 sueños que podría recordar, si uno de ellos coincide con un hecho real, es mucho más probable que haya sido producto del azar, por el contrario, si sueño con la muerte de un primo, y no pasa nada, probablemente terminare olvidando el sueño como uno de tantos.


- “Otra vez se cumple la ley de Murphy". La Ley de Murphy es otro ejemplo popular, mucha gente piensa que esta ley es cierta. Las gente selecciona únicamente los hechos positivos confirmatorios, casi nadie dice “esta vez la ley de Murphy falló". La paradoja está en que la persona que pronunciara esa frase estaría confirmándola, ya que la ley implica que las cosas siempre fallan, en este caso incluiría el fallo de la misma ley.

El mecanismo es fácil: cuando prejuzgamos y relacionamos dos hechos que suceden en el espacio y en el tiempo, nuestros cerebros inconscientemente solo registran o recuerdan los componentes positivos ignorando  los negativos.


Cuando dos hechos coinciden en el tiempo, pueden o no estar relacionados. Pueden estar relacionados por simple azar, o bien  por causa / efecto. El pensamiento crítico es la mejor forma de conocer la existencia de algún tipo de relación diferente del azar. Para saber si esto es así, tenemos que tomar un número significativo de hechos, y determinar de manera estadística si su grado de coincidencia es más frecuente de lo esperado.

Nuestro cerebro intenta hacer este análisis, pero falla a la hora de seleccionar los hechos que supuestamente constituyen “un número significativo”.El error de la selección de hechos, no implica que la relación no exista, implica que en realidad no sabemos si existe, y llegamos a una conclusión sesgada y por tanto equivocada a partir de hechos particulares.


QUE CREAMOS QUE ALGO ES CIERTO NO SIGNIFICA QUE LO SEA

La imagen de nosotros mismos. 

Parece que la lógica nos dice que a todo el mundo le gustan los piropos y cumplidos, y que, en principio, a nadie le gustan los insultos ni las apreciaciones negativas. En general, los insultos no nos agradan demasiado, pero aunque parezca imposible, a veces los buscamos. Esto sucede cuando esas apreciaciones negativas confirman nuestra propia visión de nosotros mismos (las denominadas expectativas autocumplidas) . En un estudio que examinó esto, la gente realmente buscaba información que confirmara su opinión de que eran perezosos o torpes o no muy atléticos (Swann et al, 1989.). No es cuestión de odiarse a sí mismo, en este estudio, incluso las personas con elevada autoestima buscaron información que confirmara su propia visión negativa de sí mismos. 
Parece que nos gusta tener la razón, incluso a costa de nuestra propia autoimagen. 


Algunas ideas para intentar evitar caer en el sesgo de confirmación:


Buscar opiniones totalmente opuestas.

Creyendo que estas en posesión de la verdad probablemente te resulte extraño que haya personas que tienen una visión completamente diferente de la misma cuestión, pero esas personas también creen estar en posesión de la verdad. Hay que intentar observar  sus puntos de vista y tratar de analizar lo que otros opinan sin caer en el error de pensar que no saben lo que dicen, o que buscan algo oculto, aún cuando te resulte muy muy difícil de hacer.



Tratar de refutar las hipótesis.

Tratar de probar que lo que crees es falso.  Buscando ejemplos en los que lo  que crees cierto no ha funcionado y tratando de encontrar las razones de por qué no lo ha hecho. Existe el pensamiento de que tener ideas fijas es un valor. Que es una demostración de seguridad. Pero en realidad, es una falsa seguridad.  Se dispone de más recursos, cuando se es capaz de dudar y de probar una y otra vez aquello que pensamos que es verdadero. El miedo a reconocer  que te equivocas y que los demás se den cuenta de tu error, puede que sea la razón principal por la que muchas personas ni siquiera se paran a escuchar opiniones o ideas contrarias.

Buscar y probar hipótesis alternativas.

Hay que tratar de buscar y probar hipótesis alternativas. Parece fácil, pero no lo es. No es fácil, ni agradable pensar que podríamos estar equivocados o que estamos mal informados. Se necesita esfuerzo. Nos resulta desagradable escuchar o leer algo que desafía nuestras creencias, o nuestra ideología, nos resulta complicado tener en cuenta las críticas negativas de nuestra película, libro o serie de televisión favorita, etc.

Ser conscientes de nuestros prejuicios.

Todos tenemos prejuicios. No podemos ser totalmente neutrales. Nuestras creencias y valores nos resultan útiles, pero tenemos que ser conscientes de su existencia.

Contar nuestras creencias a los demás.

Mostrar aquello que consideras cierto y los hechos que crees tener para demostrarlo, a tus familiares, amig@s, vecin@s, compañer@s, conocid@s, etc…  A pesar de lo difícil que nos resulta reconocer nuestros errores, es positivo y saludable someter nuestras creencias e ideas a la crítica de los demás.

El sesgo de confirmación nos presenta el  reto de intentar ser un poco más abiertos.